En los últimos años se han intensificado los debates en torno a los derechos lingüísticos, lo que demuestra que la promoción y el uso del euskera siguen necesitando atención y colaboración. El euskera, además de ser un instrumento de comunicación, es el eje de nuestro patrimonio cultural y social.
Por eso, Korrika debe entenderse como un punto de encuentro y expresión colectiva: una oportunidad para impulsar el compromiso, el respeto y la colaboración de toda la sociedad.
No olvidemos que apostar por el euskera se materializa en el día a día: fomentando su uso, garantizando los derechos lingüísticos y potenciando el proceso de normalización. Es imprescindible la aportación de todas y todos para que nuestra lengua tenga un futuro sólido.