Desde hace más de 150 años, Boise es uno de los principales enclaves de la diáspora vasca, no solo en Estados Unidos sino en todo el mundo, donde más de 16.000 descendientes han preservado nuestra cultura e identidad a lo largo de generaciones. Por ello, cualquier ataque contra los símbolos de nuestro pueblo no es un mero gesto contra un símbolo, sino un golpe a la memoria colectiva y a la expresión cultural de la diáspora.
La ikurriña, como simbolo oficial del pueblo vasco, está reconocida legalmente y representa una identidad, cultura, lengua e historia singular. Proponer su prohibición supone un ataque directo a la libertad de expresión, a la diversidad cultural y a los valores democráticos caracteristicos de cualquier sociedad avanzada.
Resulta realmente alarmante que, en pleno siglo XXI, se fomenten iniciativas con el objetivo de criminalizar símbolos culturales y políticos de manera arbitraria, sin justificación alguna, fomentando así el odio, la intolerancia y el señalamiento. La convivencia se basa reconociendo y respetando la diversidad, no censurandola ni prohibiendola.
En conclusión, exigimos al Partido Republicano que rectifique de inmediato dichas declaraciones vergonzosas, que dé marcha atrás al proyecto de ley que pretende prohibir la ikurriña y ratificamos nuestro compromiso con respecto a los símbolos y la identidad vasca, en defensa de una convivencia democrática basada en el respeto y la diversidad
La ikurriña no es una amenaza, pero sí las personas que lo pretenden prohibir.